La ideación y creación de productos que resuelvan problemas reales o necesidades concretas es uno de los grandes desafíos que tienen las organizaciones en la actualidad. Los clientes cada vez más expuestos a tendencias pasajeras requieren soluciones que se adapten al contexto acelerado, ofrezcan personalización y una excelente experiencia de usuario.
Sabemos que la tendencia postindustrial se fundamenta en la rapidez en la adquisición de productos, que, como ingredientes adicionales, las redes sociales y el voz a voz pueden convertir un producto en viral en muy poco tiempo, generando utilidades importantes de forma ágil.
Es ahí donde las organizaciones que logran empatizar profundamente con los problemas de sus clientes, ofrecer soluciones que solventen efectivamente sus necesidades y desarrollarlas en plazos cortos, obtienen una ventaja en un mercado altamente competitivo.
Todo inicia con la fase de descubrimiento de producto, donde se originan las ideas y se define la mejor estrategia para su implementación.
Para crear productos ganadores, el equipo debe desarrollar un entendimiento del cliente y sus necesidades, preguntando a los clientes para recibir feedback de prototipos, asistencia a las revisiones y lanzar productos temprano de forma frecuentemente.
Roman Pichler
¿Qué es el descubrimiento de producto?
El descubrimiento de producto es un proceso iterativo y multifacético que abarca la comprensión, identificación, validación y solución de las necesidades de los clientes, mediante una participación exploratoria y experimental que apoya la toma de decisiones en torno al desarrollo del producto. Este enfoque, basado en hipótesis, ayuda a mitigar riesgos, disminuir la incertidumbre y garantizar la creación de productos valiosos, factibles, utilizables y viables (Canhoto et al., 2025).
El propósito principal del proceso de descubrimiento de producto es acelerar el tiempo de salida al mercado. Cuando un producto se lanza con mayor rapidez, se reduce el tiempo de comercialización, disminuyen los costos de desarrollo y se genera un mayor retorno de la inversión (ROI). Además, los ingresos se reciben antes, se acelera el aprendizaje, se fortalece la mitigación de riesgos y se puede escuchar y responder al mercado con mayor frecuencia. Esto permite perder menos dinero si el producto tiene un rendimiento inferior al esperado y debe retirarse del mercado de manera prematura (Pichler, 2010).
Normalmente, se conforma un equipo multidisciplinario, que, durante varias semanas, trabajan en conjunto para determinar el costo, alcance y tiempo que tendrá el desarrollo del producto.
Se busca tener un diseño centrado en el cliente, garantizando que los objetivos y las necesidades de los clientes sean el foco del desarrollo del producto (Brhel et al., 2015).
Estos equipos tienden a lanzar sus productos más rápido que los equipos tradicionales, apoyándose en métodos ágiles que impulsan una mayor productividad. Esto les permite producir funcionalidades con mayor rapidez y lanzar productos de forma incremental, sin esperar una entrega masiva de todas las características (Cohn, 2010).
Fases del descubrimiento de producto
Es cierto que existen múltiples técnicas desarrolladas y estructuradas para llevar a cabo estas dinámicas. Sin embargo, la mayoría sigue un patrón común en su proceso.
Tal como lo recomiendan Canhoto et al. (2025) en una revisión de literatura sobre técnicas descubrimiento de producto, las fases adaptadas de Herbig (2023) resultan especialmente útiles para este proceso:

Alineación: establecer un entendimiento común entre las partes interesadas y el equipo de producto, para aclarar el alcance, los objetivos y priorizar los resultados deseados.
En esta fase es recomendado el Agile Inception, que es una técnica propuesta en el libro The Agile Samurai, que nos invita a realizar 10 actividades antes de iniciar el desarrollo de un producto, es una sesión que consiste en reunir todas las personas necesarias con el fin de hacer una inmersión, por medio de algunas herramientas ayuden a darle un horizonte más claro (Rasmusson, 2010).
Investigación: explorar en profundidad los problemas más críticos de los clientes, para identificar las áreas donde el producto puede tener el mayor impacto.
Ideación: generar ideas creativas que puedan abordar los problemas identificados, para priorizar las ideas según su impacto potencial, centrándose en aquellas con mayor probabilidad de aportar soluciones significativas a los problemas de los clientes.
Creación: transformar las ideas en prototipos tangibles, para ayudar a los equipos a probar sus suposiciones simulando experiencias y generar aprendizaje tempranamente de las soluciones propuestas.
Validación: evaluar la viabilidad de sus soluciones propuestas probando prototipos y recopilando evidencia, para tomar decisiones bien informadas sobre qué ideas perfeccionar y, finalmente, implementar.
Para las fases de investigación, ideación, creación y validación, se recomienda Design Thinking, que es un método de trabajo donde se involucran a todas las personas encargadas de diseñar y construir un producto, que junto con sus usuarios buscan la mejor forma de dar solución a los problemas.
También se podría usar Design Sprint, que utiliza exactamente cinco días para concebir la idea en algo tangible y comprobable, lo que se denomina Sprint.
Refinamiento: pasar de las ideas validadas a la entrega del producto, pulen los conceptos, dividen el alcance en historias de usuario y priorizan las características para su implementación.
Por último, queda el paso de pasar las ideas a un backlog, para lo cual la mejor técnica es la User Story Mapping, para desglosar el alcance y tenerlo de una manera visual.
Adicionalmente, se redactan las Historias de usuario, que constituyen el resultado final del proceso de descubrimiento de producto. Una vez definidas, se inicia el proceso de desarrollo, el cual puede realizarse de manera interna o tercerizada, dependiendo de la estrategia que adopte la organización.
El proceso de descubrimiento de producto es fundamental para garantizar el éxito, ya que permite a los interesados construir un entendimiento compartido, validar hipótesis en entornos controlados y ayudar a los equipos de desarrollo a definir con claridad el alcance, las necesidades y los criterios de éxito del producto.
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📚 Cómo citar este artículo (APA 7)
Cifuentes G. (2026). Del problema al producto: Las 5 fases para el descubrimiento de productos exitoso. Giovanny Cifuentes. https://www.giovannycifuentes.com/del-problema-al-producto-las-5-fases-para-el-descubrimiento-de-productos-exitoso/
Referencias
Brhel, M., Meth, H., Maedche, A., & Werder, K. (2015). Exploring principles of user-centered agile software development: A literature review. Information and Software Technology, 61, 163–181. https://doi.org/10.1016/j.infsof.2015.01.004
Canhoto, G., Almeida, R., & Da Silva, M. M. (2025). Phases, metrics, and techniques of product discovery. Journal of Innovation and Entrepreneurship, 14(1), 11. https://doi.org/10.1186/s13731-024-00454-9
Cohn, M. (2010). Succeeding with agile: Software development using Scrum. Addison-Wesley.
Pichler, R. (2010). Agile product management with Scrum: Creating products that customers love. Addison-Wesley.
Rasmusson, J. (2010). The agile samurai: How agile masters deliver great software. Pragmatic Bookshelf.

